Los muros ciclópeos de Micenas se construyeron con cantos rodados de piedra caliza que pesaban hasta 20 toneladas, apilados sin argamasa. Estos muros, de hasta 8 metros de grosor, encerraban la ciudadela y canalizaban el acceso a través de puertas estrechas como la Puerta del León. El trazado seguía una planificación axial, forzando el movimiento a través de caminos lineales vigilados: una clara mezcla de defensa y control.