- Empieza por lo básico: Entras y te pones cómodo en un asiento de verdad, con enchufes que funcionan, wifi, bebidas y comida caliente y fría, en lugar de tener que ir buscando todo por la terminal.
- Deja atrás el caos de la puerta: El aeropuerto de Atlanta se llena de gente en un santiamén cuando se acumulan las salidas, y todas las puertas de embarque se convierten en salas de espera. Una sala VIP te aleja de los anuncios, el ir y venir de los carritos y el ajetreo por conseguir un asiento. Así tendrás espacio para respirar, reducirás el estrés y empezarás tus vacaciones o tu viaje de trabajo con la mente más tranquila.
- Paga una vez, gasta mejor: En Atenas, si te compras una comida, un café y una botella de agua, el coste total va a ser sorprendentemente cercano al coste de una entrada para la sala VIP. O también puedes pagar una sola vez y cubrir así la comida, las bebidas, el wifi y las mesas.
- Restablecer entre vuelos: Una escala larga en Atenas no tiene por qué significar pasar horas en una silla de plástico. Con el acceso a la sala VIP, puedes comer, cargar tus dispositivos y descansar un rato entre vuelos. Algunas salas VIP también te permiten ducharte, lo que te ayuda a refrescarte, a sentirte como nuevo y a embarcar en un vuelo largo sin esa sensación de estar hecho polvo.









